jueves, 23 mayo 2019

0rigen de la Corrida de Toros

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Desde tiempos inmemoriales, recorrían los pueblos de España los llamados mata toros o toreadores, divirtiendo al público y cobrando por ello mediante la práctica del toreo a pie de forma más o menos rudimentaria sorteando o recortando a los toros, dándoles lanzadas o saltos, etc. Además, estaban los pajes que, como parte de su servicio, ayudaban a los caballeros a lancear o rejonear a caballo, realizando los quites cuando fuera necesario. Con la prohibición de torear a caballo que en 1723, Felipe V impuso a sus cortesanos, los modestos (e infames) mata toros y los pajes empezaron a torear por su cuenta en las ciudades más importantes y a desatar el entusiasmo del gran público.


espectaculosHubo dos focos regionales de donde surgió el toreo a pie; el ámbito Vasconavarro y el Andaluz. La tauromaquia Vasconavarra se basaba en los saltos, en los recortes y en las banderillas, sin mayor sofisticación, mientras que la Andaluza se desarrollaba con lienzos y capas para engañar a los toros. Durante algunas, décadas ambos estilos se disputaron la primacía del público, saliendo victorioso el modelo andaluz. De la tauromaquia Vasconavarra dejó constancia gráfica Francisco de Goya, que presenció los saltos de garrocha de Martincho, del licenciado de Falces o de Juanito Apiñani en las plazas de Zaragoza y de Madrid. La actual suerte de banderillas, es el único legado que ha perdurado de aquel toreo navarro.


Con diversas variaciones, se van estableciendo a lo largo del siglo XVIII, todos los elementos de las corridas modernas. Se considera al rondeño Francisco Romero el padre del toreo moderno. Romero, fundador de una célebre dinastía, había tomado parte en las últimas corridas caballerescas. Inventó la muleta, dividió la lidia en tres tercios (varas, banderillas y muerte) y subordinó la cuadrilla a las exigencias del diestro. Sin embargo, será su hijo Juan Romero y sobre todo Pedro Romero (nieto de Francisco), Pepe-Hillo y Costillares, las primeras figuras conocidas, quienes ya en la década de los setenta del siglo XVIII, impongan de forma definitiva su visión del toreo frente a la tradición Navarra, muy semejante ya a la actual.

 
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